¿QUIÉNES SOMOS?
IGLESIA BAUTISTA DIOS TODOPODEROSO DE AGUASCALIENTE
Somos una iglesia bautista evangélica en Aguascalientes.
Llamada por Dios a glorificar a Jesucristo por medio de la predicación fiel de Su Palabra, la oración perseverante y el testimonio del evangelio en nuestra ciudad.
VISIÓN:
* Ser una Iglesia Evangelística, Misionera y Restauradora de Familias.
* Propagar la Palabra de Dios, estableciendo misiones, que se conviertan a su vez en iglesias misioneras.
* Apoyar el trabajo misionero.
Nuestra misión:
– Adorar y alabar a nuestro Dios
– Proclamar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
– Discipular basados en la Palabra de Dios, a fin de que se integren a la Iglesia y se conviertan en discipuladores.
– Ministrar consejo para la unidad familiar según la Palabra de Dios.
Nuestra Historia
En 1996, el Pastor Jaime Arango Álvarez, junto con su familia, obedeciendo al llamado de Dios, llegó a Aguascalientes y comenzó una Misión Bautista en su casa. La misión se llamó “Dios Todopoderoso”, inspirada en Apocalipsis 15:3b: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso”.
Para abril de 1997 se reunían aproximadamente 30 personas, entre adultos y niños. En noviembre del año 2000, se constituyó como Iglesia y para 2004 se adquirió el terreno actual y se inició la construcción. En 2010 se dio inicio a la construcción de la nave principal. Con la dirección de Dios, desde el inicio como Misión hasta ahora, se dan clases de acuerdo a la necesidad de la congregación. Para que los niños conozcan al nuestro amado Dios, al Señor Jesucristo, y la Palabra de Dios se vaya anidando en sus corazones, se tiene la Escuela Dominical y la Escuelita Bíblica de Vacaciones.


Pastor Jaime Arango y su esposa Rosita
En 2025, el Señor llamó a su presencia al Pastor Arango, justo cuando la Iglesia cumplía 25 años. Hoy seguimos adelante, confiando en la guía de Dios y con diversos ministerios que apoyan el crecimiento espiritual y personal de los congregantes, todo para Su gloria.
Agradecemos a Dios por la vida de la hermana Rosita y del Pastor Jaime, quienes cumplieron fielmente la obra que Él puso en sus corazones. Ahora, con gratitud y esperanza, seguimos obedeciendo al Señor, poniendo nuestra mirada en Jesucristo y dejándonos guiar por el Espíritu Santo.
