



ORACIÓN
TESTIMONIOS DE ORACIONES CONTESTADAS
Hola, hermanos. Mi nombre es Sofía y quiero compartirles mi testimonio y mi experiencia en cuanto a la oración colectiva.
Yo soy testigo del beneficio que tiene reunirnos y pedirle a Dios por una misma causa. Estudié medicina y, hace unos meses, enfrenté una situación crítica debido a una acusación injusta, la cual iba a representar el fin de mi carrera o, al menos, una pausa prolongada de la misma.
En ese momento me sentí muy frustrada, pero Dios usó ese proceso para trabajar mi mente, mi corazón y mi fe. Toda la oración y las palabras que recibí de los hermanos fueron un gran apoyo para mí. Fue un proceso largo, pero al final Dios nos respondió de manera favorable y, como le habíamos pedido durante tanto tiempo, Él resolvió la situación. Desde entonces, Dios ha seguido guiándome y abriendo camino en cada etapa del proceso, ayudándome a seguir avanzando en mi vida profesional.
Sabemos que Dios es un Dios de justicia. Por eso, quiero animarlos a que vivamos en comunidad y a que oremos unos por otros; es decir, que tengamos la confianza de expresar a los demás los motivos de oración y de gratitud que hay en nuestro corazón, porque sin duda Dios nos oye. Su Palabra nos afirma que somos Sus hijos amados y que debemos apoyarnos mutuamente en oración, sabiendo que esta es una de las principales expresiones de la vida cristiana.
Es una bendición tener esta familia espiritual que te apoya, que se goza contigo y que también se duele contigo cuando pasas por un momento difícil. Sabemos que Dios siempre está con nosotros y que Él se manifiesta de diferentes maneras. Una de ellas, y muy importante, es a través de la comunidad y de las personas que Él pone a nuestro alrededor para hablarnos, apoyarnos, darnos un abrazo o una palabra de ánimo.
Aprovechemos que tenemos acceso a Dios Todopoderoso y llevemos a Él nuestros problemas, porque Él es suficientemente poderoso para hacer algo al respecto y porque Él nos ama tanto que se interesa por cada aspecto de nuestras vidas.
– Sostén en medio de la enfermedad
Quiero compartir cómo la gracia de Dios ha sostenido a mi pequeña familia de tres: mis dos hijos jóvenes y a mí como mamá.
Caminar juntos y sacar adelante nuestro hogar trae retos diarios. Hay días de cansancio, de decisiones difíciles y de batallas silenciosas, pero en cada proceso oramos a Dios pidiendo su dirección, y hemos visto la mano del Señor guiándonos. Las pruebas no vinieron para destruirnos, sino para enseñarnos a depender totalmente de Él. Juntos hemos entendido que no podemos pelear en nuestras propias fuerzas. Como dice Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Cuando el camino se vuelve incierto, buscamos a Dios en oración y recordamos que siempre son las fuerzas de Dios las que nos sostienen y nunca las nuestras. Él nos ha hecho valientes a los tres y nos recuerda cada día su promesa en Josué 1:9: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Él nos ha levantado, ha madurado nuestra fe y nos ha enseñado a valorar cómo se encarga de suplir cada necesidad, cada sustento y cada momento que compartimos unidos. Hoy somos una familia con jóvenes fuertes, con un hogar bendecido y sobre todo, profundamente agradecido.
¡Toda la gloria y el honor sean para Él!
– Testimonio Familiar
NUESTROS VALORES
01
FIDELIDAD BÍBLICA
Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios para dirigir la vida y la iglesia.
02
ORACIÓN DEPENDIENTE
Buscamos la guía y el poder del Señor en todo.
03
EVANGELISMO CON COMPASIÓN
Queremos llevar esperanza y restauración a las personas de nuestra comunidad.
